En este Lección exploramos la doctrina de la expiación, una de las verdades más esenciales y transformadoras de la fe cristiana. A través del sacrificio de Cristo, Dios proveyó un medio justo y perfecto para quitar la culpa del pecado y restaurar la comunión con Él. La expiación, según las Escrituras, no solo cubre el pecado, sino que lo elimina por completo mediante la sangre del Cordero.
También abordamos el concepto de propiciación, es decir, cómo el sacrificio de Jesús aplaca la ira santa de Dios. Analizamos cómo ambos conceptos —expiación y propiciación— se complementan para mostrarnos el plan redentor divino: Dios no solo perdona, sino que lo hace sin comprometer su justicia. La cruz es el lugar donde el amor y la justicia de Dios se encuentran perfectamente.
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